En un mundo tan pequeño, necesitamos
más unicornios y menos guerreros.

Una historia para reír

—Anda, tío Francisco, cuéntame un cuento —le pidió su pequeño sobrino. Y el tío Francisco, complaciente, comenzó:

—¿El cuento del soldado poeta que tirando pedos ganó la guerra?

—Sí, sí, ese —dijo el niño.

Y el tío Francisco, acomodándose en su silla empezó así:

Había una vez un soldado que en plena guerra se quedó sin balas…

Año de publicación: 1990
Páginas:18
© 2011 Heriberto Tejo