En un mundo tan pequeño, necesitamos
más unicornios y menos guerreros.

La niña del jacarandá

María es una niña que anhela ir al colegio, pero no puede. Tiene que cuidar de sus hermanos mientras su mamá va a trabajar.

Junto a la entrada de su casa, María ha plantado un arbolito de jacarandá.

Lo riega todos los días, pues su abuelita le ha dicho que si el jacarandá florece en primavera, su deseo se hará realidad. ¿Cuál será el deseo de María?

Año de publicación: 2010
Ilustraciones de:Isabelle Decencière
Páginas:40
ISBN:978-612-4039-59-1

Un lila intenso

Publicado el 28 de agosto de 2011

Me ha gustado leer el comentario que el escritor y promotor cultural Jorge Eslava ha hecho sobre mi último libro La niña del jacarandá en su página Los libros del capitán de la revista El Dominical del diario El Comercio en la edición del 28-08-2011.

Comparto el texto para aquellos que no lo han podido leer.

Luego de tres o cuatro poemarios para niños, todos ellos galardonados —guardo especial aprecio por “Canto de gorriones” (1986)—, Heriberto Tejo se aventuró en el campo de la narrativa infantil. Si bien sus relatos y en especial la saga de sus glumpos han tenido éxito en las escuelas, creo que es considerable la distancia entre el narrador y el poeta. Su poesía es natural, sin alarde ni voluntarismo, y dotada de una gracia y musicalidad espontáneas, virtudes que sus textos en prosa escamotean, pues exponen una escritura que se expande con dificultad, poco dúctil y desprovista de donaire, tal vez por estar animada por propósitos didácticos. Sin embargo, Tejo puede narrar convincentemente como acaba de hacerlo en su reciente libro “La niña del jacarandá”. Aquí, la pequeña María muere de ganas por ir al colegio, pero se lo impiden sus labores domésticas. Además, debe regar todos los días el jacarandá que ha plantado en la puerta de su casa. En la placidez de ese hogar modesto, nadie sospecha —ni el simpático perro Yago— que, cuando ha brotado al fin una flor de color lila, hará su aparición el Duende de la Medianoche y ¡zas! la robará de un solo tirón. Felizmente, de las ramas del arbolito, nacerán otras tres bellas flores lilas. Una elipsis temporal nos conduce a la escuela, donde una radiante María repasa la lección. La historia bien narrada hasta este punto deja, sin embargo, algunas interrogantes: ¿qué fue de la vida del Duende de la Medianoche?, ¿por qué no desempeña el perro algún papel? Merecen encomio las ilustraciones de Isabelle Decencière y la formalidad del libro que concuerda con la rusticidad de la historia.

© 2011 Heriberto Tejo