En un mundo tan pequeño, necesitamos
más unicornios y menos guerreros.

25 aniversario de Canto de Gorriones

Publicado el 18 de octubre de 2011

Un día como hoy, hace 25 años publiqué mi primer libro: Canto de Gorriones. Un poemario para niños con el que en 1985 gané el Primer Premio Nacional de Literatura Infantil por la Asociación Peruana de Literatura Infantil y Juvenil (APLIJ).

Su publicación fue para mí todo un acontecimiento, pues me permitió entrar de golpe en la vida de los niños lectores y participar como poeta en las múltiples actividades que en esos días la APLIJ realizaba con entusiasmo liderada por el escritor y promotor cultural Roberto Rosario. La publicación tuvo su atractiva atención de novedad e inexperiencia, pues yo mismo tuve que contactar con el ilustrador de la carátula, Jesús Rojas, y encargarme de la edición.

Pienso que es muy significativo el año de su publicación, 1986, pues fue el Año Internacional de la Paz proclamado por la UNESCO. Y mi Canto de Gorriones fue justamente un canto a la paz, un canto a la vida y a la alegría desde los primeros latidos. El pórtico del libro lo confirma:

Como canto
De gorriones
Los corazones.
De los niños
De los hombres
Los corazones.
Que la paz
No tiene nombre.
Amigos sí
Y corazones.

Para celebrar este feliz 25 aniversario de mi primera alegría literaria, les comparto con mucho gusto la portada y contraportada original del libro.

Canto de Gorriones

Lo importante del libro son los poemas. Esos textos que juegan con las palabras que cantan, que sugieren cosas. Por eso les regalo uno de ellos. Ya me dirán si al leerlo sintieron algo.

LUNA GITANA

Luna de azúcar
luna encantada.

¡Qué alegría verte
tras de mi ventana
vestida de novia,
de novia y tan guapa!

(En las tardes lila,
en las noches malva,
y en las mañanitas
color de retama).

Luna furtiva
luna gitana.

Un toro de viento
pasa y te mancha.

Pasa y de tizne
llena tu cara.

¡Que venga la lluvia
que lave tu cara
y fije tu pelo
con clavitos de agua!

Luna de azúcar
luna encantada.

© 2011 Heriberto Tejo